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Canarias Pediátrica Vol. 49 Núm. 1, 2025

11 min

Medio siglo de avances en perinatología: una mirada desde Canarias

Half a century of advances in perinatology: a view from the Canary Islands

Fermín García-Muñoz Rodrigo a, b Lourdes Urquía Martí a a Servicio de Neonatología. Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria. b Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Departamento de Ciencias Clínicas. 
https://doi.org/10.63663/canped.2025.49.1.1
Recepción:
11/04/2025
Publicación:
30/04/2025


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Resumen (ES)

En este número de Canarias Pediátrica se reproduce el interesante trabajo publicado hace 50 años en el Boletín de la Sociedad Canaria de Pediatría titulado “Incidencia de la mortalidad perinatal ocurrida en nuestra institución en el año 1974” por C. González, G. Andreu, I. Souto, B. Galván y M. Matías.1 Dicho estudio analiza la mortalidad perinatal en la Residencia Sanitaria “Nuestra Señora de la Candelaria” durante el año 1974 y destaca los avances de la perinatología hasta aquel momento y cómo este campo comenzó a ser fundamental dentro de la pediatría moderna al permitir un mejor entendimiento de la fisiopatología del feto y de cómo los fenómenos iniciados intra-útero se continúan después del nacimiento en el recién nacido. Entre los datos más relevantes que se muestran en este trabajo destaca una mortalidad perinatal, a partir de las 27 semanas de edad gestacional (EG), de 27,6 por mil recién nacidos, correspondiendo en su mayoría a niños prematuros o con malformaciones.

En este número de Canarias Pediátrica se reproduce el interesante trabajo publicado hace 50 años en el Boletín de la Sociedad Canaria de Pediatría titulado “Incidencia de la mortalidad perinatal ocurrida en nuestra institución en el año 1974” por C. González, G. Andreu, I. Souto, B. Galván y M. Matías.1 Dicho estudio analiza la mortalidad perinatal en la Residencia Sanitaria “Nuestra Señora de la Candelaria” durante el año 1974 y destaca los avances de la perinatología hasta aquel momento y cómo este campo comenzó a ser fundamental dentro de la pediatría moderna al permitir un mejor entendimiento de la fisiopatología del feto y de cómo los fenómenos iniciados intra-útero se continúan después del nacimiento en el recién nacido. Entre los datos más relevantes que se muestran en este trabajo destaca una mortalidad perinatal, a partir de las 27 semanas de edad gestacional (EG), de 27,6 por mil recién nacidos, correspondiendo en su mayoría a niños prematuros o con malformaciones. Entre los niños a término sin malformaciones la causa principal de fallecimiento era la mortalidad intrauterina (61,4%) y la anoxia y sufrimiento fetal (29,5%), mientras que en los prematuros era el distrés respiratorio (43,2%) y, de nuevo, la anoxia y sufrimiento fetal (29,7%). Los autores resaltaban la necesidad de mejorar la atención perinatal para reducir la mortalidad neonatal, basándose en la comprensión de los factores fisiopatológicos que afectan al feto y al neonato. Ciertamente, durante los últimos 50 años trascurridos desde entonces, los cuidados obstétricos y neonatales han experimentado una transformación profunda que ha cambiado radicalmente el pronóstico de los recién nacidos, especialmente de los más vulnerables. Precisamente a comienzos de los años setenta, los trabajos pioneros de Liggins y Howie marcaron un hito al demostrar que la administración de corticosteroides a la madre en riesgo de parto pretérmino inducía la maduración pulmonar fetal y reducía significativamente la incidencia de enfermedad de membrana hialina.2 Este hallazgo abrió una nueva era en la medicina perinatal, orientada no solo a prolongar la gestación, sino a preparar al feto para el desafío de la vida extrauterina.3 Pocos años más tarde, en los años 80, la introducción del surfactante exógeno como terapia sustitutiva en los neonatos prematuros con dificultad respiratoria supuso un avance decisivo,4 respaldado por ensayos clínicos posteriores que mostraron una reducción sustancial de la mortalidad neonatal y de las complicaciones respiratorias graves.5 A ello se sumaron nuevas estrategias para la neuroprotección fetal, como el uso del sulfato de magnesio en el contexto del parto pretérmino,6 así como un abordaje más fisiológico y menos invasivo de la transición neonatal.7 En las salas de reanimación, el uso juicioso del oxígeno, guiado por la evidencia acumulada sobre los riesgos del oxígeno en el recién nacido, reemplazó el paradigma de la reanimación agresiva. Al mismo tiempo, la asistencia respiratoria ha ido evolucionando hacia enfoques más protectores y menos invasivos, con el objetivo de minimizar el daño pulmonar inducido por la ventilación y preservar la estabilidad hemodinámica y neurológica del recién nacido.8 En este punto es necesario señalar que, en los países desarrollados de nuestro entorno, aparte de los avances científico-técnicos, se han venido produciendo cambios sociodemográficos que sin duda han influido de manera importante en los resultados en salud materno-infantil.9 El acceso de la mujer al mundo laboral y a las carreras profesionales, junto con otros factores culturales y de cambios en el estilo de vida han retrasado la edad a la maternidad desde los 25 años por término medio en los años 70 a los 31 en la actualidad (Figura 1 A). Asimismo, han influido en la disminución de la Tasa de Fecundidad General (número de nacimientos anuales con vida por cada 1000 mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años; Figura 1 B), la Tasa de Fertilidad Total (número de nacimientos vivos que una mujer tiene a lo largo de su vida reproductiva; Figura 1 C) y la Tasa Bruta de Natalidad (número de nacimientos en una población expresado por cada mil habitantes por año; Figura 1 D), según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).10  Las Tasas de Mortalidad Perinatal e Infantil son consideradas importantes indicadores de salud debido a su asociación con factores como el desarrollo socioeconómico y las condiciones de vida básicas de las poblaciones. En la Figura 2 A se muestra la evolución de la Tasa Mortalidad Perinatal, que incluye la muerte fetal tardía a partir de las 28 semanas de edad gestacional y mortalidad neonatal temprana, en los primeros 6 días de vida, por cada mil nacimientos totales. Como puede apreciarse en la figura, esta tasa se situaba en torno a 20 por mil recién nacidos en el año 1975, algo por debajo de la reportada por González y cols. Este hecho podría deberse a que en aquél estudio se incluyeron niños más inmaduros, desde las 27 semanas de EG. Posteriormente asistimos a una reducción progresiva de la misma hasta situarse alrededor del 4 por mil, tanto a nivel nacional como en nuestra comunidad. La estandarización progresiva de las definiciones y la terminología respecto a los nacimientos y la mortalidad perinatal ha facilitado la comparabilidad de resultados entre centros y países.11 La Figura 2 B muestra la Mortalidad Neonatal, es decir, la que tiene lugar desde el nacimiento hasta los 28 días de vida. Ésta se subdivide en dos categorías, Mortalidad Neonatal Precoz (desde el nacimiento hasta cumplir 6 días de vida) y Mortalidad Neonatal Tardía (desde los 7 a los 27 días de vida), que no se muestran en la figura para evitar complicar en exceso su lectura. Por otra parte, la Figura 2 C muestra la Mortalidad Post-neonatal, que es la que se produce desde los 28 días de vida hasta el primer año, expresada por cada mil nacimientos vivos. Finalmente, la Figura 2 D muestra la Mortalidad Infantil de 1 a 4 años. Todas ellas reflejan una evolución descendente en ambas provincias de nuestra comunidad, muy similar a la observada a nivel nacional. La Mortalidad Infantil, es decir, la que se produce desde el nacimiento hasta el primer año de vida, sería la suma de la Mortalidad Neonatal y la Mortalidad Post-neonatal, que tampoco se muestra. Respecto a las causas de mortalidad, no podemos hacer una descripción exhaustiva de cómo éstas han evolucionado a lo largo del tiempo para cada uno de los grupos referidos. Sin embargo, sí creemos interesante señalar que, a lo largo de los 50 años transcurridos desde la publicación del trabajo de González C y cols.,1 se han producido algunos cambios que se muestran en la Figura 3. Debido a la diferente nomenclatura utilizada en el momento actual no es posible establecer una comparación precisa con aquel estudio, aunque existen ciertos paralelismos. La causa principal de mortalidad en menores de un año se agrupa bajo el epígrafe “Causas perinatales”, que incluye la prematuridad, bajo peso al nacer, complicaciones del parto, asfixia perinatal, sepsis y/o meningitis precoz, etc. Esta causa de mortalidad ha pasado de un 40-45% en los años 70 a un 55-57% en nuestros días. Las malformaciones congénitas se han reducido levemente de un 25-28% a un 21-22% y, tanto la patología respiratoria como las infecciones, han bajado de aproximadamente un 5% a un 1%. El grupo heterogéneo de “Otras”, que incluye patología tumoral, hematológica, endocrina, accidentes, etc., se ha incrementado proporcionalmente de un 13-15% a un 16-17% como causa principal de muerte en el primer año de vida. Actualmente se estima que el 65-70% de las muertes en menores de un año tienen lugar durante el periodo neonatal, siendo la prematuridad extrema y sus complicaciones la causa principal.10 Las Tasas de Prematuridad, tanto nacional como en nuestra comunidad, se han mantenido relativamente estables durante las últimas dos décadas, en torno al 7-8% de todos los nacimientos. Es bien conocido que, a menor EG, y por tanto mayor inmadurez, la mortalidad crece exponencialmente, llegando al 80-90% de los niños al límite de la viabilidad.12 Pero incluso los conocidos como “pretérminos tardíos”, es decir los niños con una EG de 34 a 36 semanas, tienen un riesgo de mortalidad tres o cuatro veces superior al de los niños a término.13 En cuanto a la disminución de las malformaciones congénitas como causa de mortalidad perinatal, si bien desconocemos con precisión las tasas de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) a lo largo de todos estos años, creemos que la introducción progresiva de la legislación sobre salud sexual y reproductiva pudiera haber tenido una influencia determinante en la misma. Datos recientes del Ministerio de Sanidad muestra que en 2023 la tasa de IVE en España fue de 12,2 por mil mujeres de 15 a 44 años, variando en las distintas comunidades entre 4 y 15 ‰. En la Comunidad Canaria fue de aproximadamente 12‰. En conclusión, el trabajo de González y cols.1 muestra con claridad cómo era la realidad de la salud perinatal hace 50 años en un centro de gran prestigio de nuestra comunidad y enfatiza la necesidad de aunar conocimientos y esfuerzos por parte de obstetras y neonatólogos en aras de incrementar la salud materno-neonatal. Los avances acumulados en el cuidado fetal y neonatal a finales del siglo pasado y principios del presente se han traducido en mejoras tangibles. En nuestro país, la mortalidad perinatal e infantil han descendido notablemente en las últimas décadas, reflejando una mayor eficacia en la vigilancia del bienestar fetal ante e intraparto, una actuación obstétrica más oportuna y una respuesta neonatal más rápida y precisa. La historia de los últimos 50 años en obstetricia y neonatología es, en gran medida, la historia de cómo el conocimiento científico y la mejora en la organización asistencial han permitido que cada vez más recién nacidos, especialmente aquellos en situación de mayor riesgo, no solo sobrevivan, sino que lo hagan con mayores garantías de salud y desarrollo. [size=4]Referencias.[/size]
  1. González C, Andreu G, Souto I, Galván B, Matías M. Incidencia de la mortalidad perinatal ocurrida en nuestra institución en el año 1974. Boletín de la Sociedad Canaria de Pediatría, 1975;3:163-70.
  2. Liggins GC, Howie RN. A controlled trial of antepartum glucocorticoid treatment for prevention of the respiratory distress syndrome in premature infants. Pediatrics. 1972 Oct;50(4):515-25. PMID: 4561295.
  3. McGoldrick E, Stewart F, Parker R, Dalziel SR. Antenatal corticosteroids for accelerating fetal lung maturation for women at risk of preterm birth. Cochrane Database Syst Rev. 2020 Dec 25;12(12):CD004454. doi: 10.1002/14651858.CD004454.pub4. PMID: 33368142; PMCID: PMC8094626.
  4. Fujiwara T, Maeta H, Chida S, Morita T, Watabe Y, Abe T. Artificial surfactant therapy in hyaline-membrane disease. Lancet. 1980 Jan 12;1(8159):55-9. doi: 10.1016/s0140-6736(80)90489-4. PMID: 6101413.
  5. Bahadue FL, Soll R. Early versus delayed selective surfactant treatment for neonatal respiratory distress syndrome. Cochrane Database Syst Rev. 2012 Nov 14;11(11):CD001456. doi: 10.1002/14651858.CD001456.pub2. PMID: 23152207; PMCID: PMC7057030.
  6. Shepherd ES, Goldsmith S, Doyle LW, Middleton P, Marret S, Rouse DJ, Pryde P, Wolf HT, Crowther CA. Magnesium sulphate for women at risk of preterm birth for neuroprotection of the fetus. Cochrane Database Syst Rev. 2024 May 10;5(5):CD004661. doi: 10.1002/14651858.CD004661.pub4. PMID: 38726883; PMCID: PMC11082932.
  7. Vento M, Cheung PY, Aguar M. The first golden minutes of the extremely-low-gestational-age neonate: a gentle approach. Neonatology. 2009;95(4):286-98. doi: 10.1159/000178770. Epub 2008 Dec 2. PMID: 19052475.
  8. Sweet DG, Carnielli VP, Greisen G, Hallman M, Klebermass-Schrehof K, Ozek E, Te Pas A, Plavka R, Roehr CC, Saugstad OD, Simeoni U, Speer CP, Vento M, Visser GHA, Halliday HL. European Consensus Guidelines on the Management of Respiratory Distress Syndrome: 2022 Update. Neonatology. 2023;120(1):3-23. doi: 10.1159/000528914. Epub 2023 Feb 15. PMID: 36863329; PMCID: PMC10064400.
  9. Moller AB, Patten JH, Hanson C, Morgan A, Say L, Diaz T, Moran AC. Monitoring maternal and newborn health outcomes globally: a brief history of key events and initiatives. Trop Med Int Health. 2019 Dec;24(12):1342-1368. doi: 10.1111/tmi.13313. Epub 2019 Nov 19. PMID: 31622524; PMCID: PMC6916345.
  10. Instituto Nacional de Estadística (INE). (2021). Movimiento Natural de la Población (Nacimientos, Defunciones y Matrimonios). [Base de datos]. Disponible en: https://www.ine.es/.
  11. Blencowe H, Hug L, Moller AB, You D, Moran AC. Definitions, terminology and standards for reporting of births and deaths in the perinatal period: International Classification of Diseases (ICD-11). Int J Gynaecol Obstet. 2025 Jan;168(1):1-9. doi: 10.1002/ijgo.15794. Epub 2024 Aug 11. PMID: 39127912; PMCID: PMC11649847.
  12. García-Muñoz Rodrigo F, Díez Recinos AL, García-Alix Pérez A, Figueras Aloy J, Vento Torres M. Changes in perinatal care and outcomes in newborns at the limit of viability in Spain: the EPI-SEN Study. Neonatology. 2015;107(2):120-9. doi: 10.1159/000368881. Epub 2014 Dec 10. Erratum in: Neonatology. 2015;107(3):224. PMID: 25502078.
  13. Demestre Guasch X, Raspall Torrent F, Martínez-Nadal S, Vila Cerén C, Elizari Saco MJ, Sala Castellví P. Prematuros tardíos: una población de riesgo infravalorada An Pediatr (Barc). 2009 Oct;71(4):291-8. Spanish. doi: 10.1016/j.anpedi.2009.06.011. Epub 2009 Jul 31. PMID: 19647501.
  14. https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/embarazo/datosEstadisticos.htm#Figura1 (visita 29/03/25).

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